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Yo… ¿ser infeliz? ¡No gracias!

felicidad

Hay batallas que se eligen, y algo es seguro, no hay que quedarse donde uno no es feliz.

A menudo muchas personas cuentan problemas que se repiten en sus vidas como ciclos. Sin embargo, no se dan cuenta que son batallas que ellos deciden pelear todos los días. Y no nos malinterpreten, se puede elegir algo en la vida que es especialmente difícil en nombre del amor, pero en ese caso, dicho padecimiento se debe disfrutar.

Un dicho que literariamente no suena muy bonito dice “sarna con gusto no pica, y si pica, no mortifica”, que quiere decir que lo que se elige por gusto o placer, no importa cuán inconveniente sea, no se debe padecer.

En otras palabras, no deberías quejarte por aquello que, concienzudamente, elegiste a pesar de saber las malas consecuencias.

Dicho esto, quien sabe que tiene la libertad de elegir no sufre, porque sabe que aún lo malo de la vida ha sido una decisión y hay que aprender a ir con la corriente tanto como sea posible.

Si ahora mismo tú o las personas a tu alrededor se quejan por una determinada situación, piensa: fue una elección o algo determinado por la vida. Porque si fue lo primero, debes revisar mejor las batallas que eliges pelear, y si fue lo segundo, debes aprender a ser feliz en medio de la tormenta.

Porque sí, la felicidad es una decisión que se toma todos los días. Si bien no es posible ser felices el 100% del tiempo, sí es posible mantener una perspectiva optimista ante la vida, aún en las peores circunstancias.

En efecto, el sentimiento de felicidad depende mucho del optimismo. Según el sitio de salud mental verywellmind, el optimismo se define como: “… una actitud mental caracterizada por la esperanza y la confianza en el éxito y en un futuro positivo”. Y agrega “Los optimistas son aquellos que esperan que sucedan cosas buenas, mientras que los pesimistas predicen resultados desfavorables”.

Ser optimista es especialmente difícil estos días. De hecho hay quienes afirman que ser infeliz es la salida fácil, casi no hay que esforzarse para sentirse mal y quejarse de todo.

Por el contrario, ser optimista es un ejercicio arduo, en el que día a día hay que encontrar motivación para ver la esperanza a través de la decepción.

Por tanto, si hay que hacer una elección importante en la vida esta: esperar siempre lo mejor, creer que lo malo que pasa tiene un propósito en nuestras vidas, no agobiarse ni pensar demasiado las cosas ¡aprender a soltar!

Básicamente, la clave de la felicidad es verdaderamente decidir ser feliz. Hay personas que no lo notan, pero tienen una tendencia a la amargura o al sufrimiento. Es decir, cuando algo malo les pasa hacen todo el esfuerzo posible por rumiar el asunto y ahondar el mal sentir.

Pero quien quiere ser feliz huye de esa tendencia. Cuando llega la tristeza, la amargura o la melancolía, la padece, por supuesto, pero siempre mira y camina hacia la puerta de salida.