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Usar un celular para calmar a un niño impide que aprenda a calmarse

Usar un celular para calmar a un niño impide que aprenda a calmarse

El escenario es muy común: el niño está inquieto y el padre o la madre han encontrado que la mejor forma de captar su atención y que deje de llorar o hacer berrinches es dándole el celular, móvil o tableta. Como por arte de magia el niño deja de llorar, pero lo que los padres no saben es que el niño no está desarrollando habilidades para calmarse.

Esto es especialmente alarmante porque significa que estamos criando a una generación que no sabrá lidiar con sus estallidos emocionales ni con la frustración.

A esta conclusión ha llegado el estudioso español Ignasi de Bofarul, en el marco de sus investigaciones de las interacciones de los jóvenes con la tecnología y cómo esta afecta el desarrollo de niños y adolescentes.

En una de sus investigaciones más referenciadas en el mundo académico, Bofarul habla de la importancia del ocio para los niños de nuestra época. La ociosidad es ese sentimiento de “no tener nada que hacer”, muchas veces leído como aburrimiento, es fundamental tanto para niños como para adultos.

Necesitamos momentos en los que nuestra mente “no esté haciendo nada”, para dar libertad a las divagaciones, pues así es como surgen las nuevas ideas o simplemente una visión diferente de lo que la persona ya está tratando.

No obstante, el tiempo de ocio se está reduciendo y casi eliminando de nuestras vidas con rutinas ocupadas y tiempo libre ocupado por la vida virtual. Pasamos demasiado tiempo en pantalla, sobre todo después de la pandemia del Covid-19.

El investigador señala que el ocio de los niños y adolescentes se ha convertido en un negocio altamente rentable. Los creadores de contenido trabajan como maquinaria pesada para convertir a niños y adolescentes en consumidores.

Es así como el mayor relleno de ociosidad al día de hoy para los niños es el celular. Muchos padres ponen a disposición de los niños este dispositivo cargado de juegos, música y otras aplicaciones atractivas para el entretenimiento.

Bofarul no sataniza por completo el celular como medio de entretenimiento para niños, pero alerta que el uso prolongado del dispositivo puede perjudicar su desarrollo sobre todo cuando los padres lo utilizan como única forma de intentar calmar a un niño o adolescente que no quiere obedecer las reglas.

Según Bofarul, con esta acción los padres envían un mensaje a sus hijos de que no pueden calmarlos y menos pueden enseñarle la forma de cómo hacerlo por ellos mismos.

El especialista utiliza una figura retórica y se refiere al celular como un “caramelo electrónico”, diciendo que los padres a la menor señal de descontento intentan calmar al niño con este caramelo electrónico. Esto no da espacio al ocio para que los niños afronten mejor sus emociones.

En pocas palabras, cuando los padres hacen esto, no logran enseñarles a los niños cómo lidiar con sus propios problemas.

Es así como la dependencia a los dispositivos para calmar a los niños está robando el espacio para la formación de habilidades de resolución de conflictos, autocontrol, calma, dominio propio y el poder de lidiar con la frustración. Este es el tipo de adultos que estamos formando ahora cuando dejamos que el celular sea la niñera.