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Todo tiene un propósito: si no es una bendición, es una lección

Todo tiene un propósito: si no es una bendición, es una lección

La vida en su imperfección es hermosa, cuando algo no nos bendice, nos enseña. Y ese aprendizaje, más adelante, nos asegura felicidad.

Nadie quiere vivir la escasez, el desamor o la soledad. Pero estos estados cuando son transitorios, son más aleccionadores que cualquier libro, escuela o consejo. Por eso le llaman la universidad de la vida.

Tal vez desde el estado de decepción, tristeza o desesperación, no puedas verlo desde esta perspectiva. Pero puedes aprovechar la circunstancia difícil para formar bellas virtudes y adquirir sabiduría.

Ahora bien, es cierto que dos personas pueden pasar exactamente por la misma prueba de fuego y no dar el mismo resultado. Así lo narra una reflexión en el libro La Culpa es de Vaca, en la que un cocinero ponía a hervir varios alimentos y algunos naturalmente se ponían más blandos, como la zanahoria, mientras que otros como el huevo se ponían duros.

La reflexión final de esa enseñanza es que cuando pasamos por momentos difíciles nos podemos llenar de amargura y resentimiento, o podemos simplemente aprender y llenar nuestro corazón incluso de más bondad.

Es difícil ver a través de la decepción, pero cuando logras hacerlo, disfrutas más el camino, incluso en los baches.

Ante esto, pregúntate ¿cómo estás reaccionando en medio de la decepción? ¿Le has encontrado un propósito a lo que estás viviendo?

Si bien encontrar el propósito no hará que duela menos, cargará tu corazón de coraje y resiliencia para seguir adelante.

La gente que dice que ha dejado los problemas en el pasado, pero sigue sintiendo amargura, resentimiento, dolor y se niega a volver a intentarlo, simplemente se engaña a sí misma.

Quien ha aprendido lo que necesita de su pasado, mira atrás con una sonrisa incluso cuando recuerda los momentos más dolorosos, porque estos han forjado el noble corazón del presente.

Un corazón completamente sano abraza su pasado, acepta el dolor y está dispuesto a vivir una nueva realidad.

Por tanto, en lugar de ver que te pasan cosas malas, has el ejercicio de mirar qué lecciones aprendiste de ese acontecimiento. Estas enseñanzas te librarán de dolorosos errores en el futuro y te capacitarán para valorar aquello que de otro modo darías por sentado.

No es fácil dar este consejo, teniendo en cuenta que hay personas que han vivido situaciones verdaderamente dolorosas. Pero lo que sí es seguro es que la vida no terminó allí, en ese momento traumático.

Así que ¡adelante! Queda mucho camino por andar, aprende la lección a tu ritmo y abraza todas las bendiciones nuevas que vienen para tu vida.