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Si eres paciente en un momento de ira, escaparás de cien días de tristeza. Proverbio Chino

Si eres paciente en un momento de ira, escaparás de cien días de tristeza. Proverbio Chino

Con ira, se toman las decisiones más precipitadas, y a veces, dolorosas. Lo que se decide bajo un estado de enojo, ofuscación y rabia, a menudo se lamenta.

Es por eso que los expertos en salud mental recomiendan tomar distancia de la situación cuando se está enojado. Pero ¿qué significa tomar distancia?

Muchos hemos cometido el error de involucrarnos más en el asunto cuanto más estamos enojados. Esto solo nos lleva a un estado de ira que es incluso peligroso para el corazón.

Hay que alejarse física y mentalmente de la situación que nos hace sentir enojados. Esto significa salir del lugar, alejarnos de la persona o grupo de personas, cortar la comunicación y no verles hasta que baje el enojo. También significa despejar la mente y pensar en cualquier otra cosa, menos en la situación que nos hace enojar.

La pregunta es ¿has aplicado el distanciamiento físico y mental en la última situación en la que te enojaste? Si no ha sido el caso, continúa leyendo.

Para empezar, la ira es un sentimiento saludable, necesitamos experimentarla porque nos informa que estamos siendo víctimas de una situación que consideramos injusta. Esto nos puede ayudar a evaluar más adelante relaciones de todo tipo, desde las amorosas hasta las laborales.

Lo que no es saludable es descargar la ira contra personas o cosas. En otras palabras, es importante experimentar la emoción con un sistema de información y externalización de las frustraciones, pero no merece la pena utilizar la emoción como un arma para atacar a los demás.

Cuando utilizamos la ira como una espada para herir y además tomamos decisiones bajo el enojo, posteriormente lo lamentaremos por mucho tiempo. Hay que tener en cuenta que las situaciones de ira por lo general se extienden por horas o solo minutos. ¿Por qué dejaremos que el enojo defina nuestras relaciones?

“Si eres paciente en un momento de ira, escaparás de cien días de tristeza”.

El opuesto de la ira no es la alegría, es la paciencia. La ira no se apaga con alegrías ni risas, se mitiga aprendiendo a ser más pacientes con los demás.

Las personas iracundas manifiestan un mensaje del que tal vez no son conscientes. Son demasiado críticas, perfeccionistas y tienen un corazón lleno de juicio hacia los demás. Es todo lo opuesto a ser paciente y tolerante.

Los seres humanos vivimos en sociedades y comunidades, por tanto, la tolerancia y la paciencia son dos valores que se deben fomentar. Si eres víctima de la ira a menudo, debes considerar que el problema no son las demás personas, sino tu corazón impaciente y lleno de juicios.

Así que para evitar vivir en amargura, tomar malas decisiones bajo enojo y ser altamente intolerante, practica la paciencia. Tal vez nunca lo hayas visto de esa manera, pero la paciencia está ligada al estado de bienestar cotidiano.