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Qué pasa después de los 40 – de José Micard Teixeira – el texto atribuido erróneamente a la actriz Meryl Streep, ¡que se volvió viral!

Meryl Streep

El siguiente texto fue atribuido por mucho tiempo a la actriz de Hollywood Meryl Streep por error. Habla de todas las resoluciones que cumple una persona a los 40 y cómo se transforma su manera de ver la vida.

Y es que a los 40 las personas están en la flor de lo que llaman la mediana edad. Ya han vivido lo suficiente como para no aceptar menos de lo que saben que merecen de nadie y no están dispuestos a invertir mal su tiempo, esfuerzo y dinero.

Sin más preámbulos, compartimos “Qué pasa después de los 40 – de José Micard Teixeira”.

“Ya no tengo paciencia para algunas cosas, no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto de mi vida en el que no tengo ganas de perder más tiempo en lo que me disgusta o me duele…

Ya no tengo paciencia para el cinismo, las críticas excesivas y las exigencias de ningún tipo.

Perdí la voluntad de complacer a los que no me gustan, de amar a los que no me aman, de sonreír a los que quieren quitarme la sonrisa.

Ya no le dedico un minuto a nadie que me mienta o quiera manipularme.

Decidí no vivir más con la pretensión, la hipocresía, la deshonestidad y los cumplidos baratos.

Ya no puedo tolerar la erudición selectiva y la altivez académica.

Ya no condono la vecindad ni el chisme.

No soporto los conflictos y las comparaciones.

Creo en un mundo de opuestos y por eso evito a las personas de carácter rígido e inflexible.

En amistad, me desagrada la falta de lealtad y la traición.

No trato bien con aquellos que no saben elogiar o alentar.

Me molestan las exageraciones y me cuesta aceptar a las personas a las que no les gustan los animales.

Y sobre todo, ya no tengo paciencia con aquellos que no merecen mi paciencia”.

Entonces, ¿qué pasa después de los 40?

Los 40 son una década preciosa, los segundos 20, esta vez con más madurez y más temple. A los 40 no se vive para agradar a otros, sino para ser felices.

Se acaba la complacencia y ese intento inútil de querer mantener a todo mundo alrededor feliz. Las personas a los 40 se dan cuenta de una vez por todas que deben priorizarse.

Muchos finalmente a los 40 logran decir ¡ya basta! Y empiezan a vivir su vida tal y como siempre han querido. Por eso los 40 son como una nueva primera. Y especialmente para aquellos que aprendieron las lecciones de la vida a los 20 y a los 30, los 40 son bendición y plenitud.