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Por qué es mala idea obligar a tu hijo a compartir

Por qué es mala idea obligar a tu hijo a compartir

En la primera infancia, los niños no saben compartir. Si alguno de sus juguetes es tomado por otro niño, seguramente serás testigo de un gran berrinche. Y lo que suelen hacer los padres en estos casos es obligar a sus hijos a compartir para “enseñarlos”. Pero es una mala idea y te decimos por qué.

Forzar la empatía es un error que muchos padres cometen, aun cuando no es oportuno ni justo compartir. Al respecto, María Montessori en su libro “The Secret of Childhood” dice que no debemos imponer un comportamiento como el compartir, sino dejar que surja naturalmente en el niño.

“Los pequeños son muy productivos cuando trabajan solos y sin interrupciones. Durante el juego, el cerebro de los niños realiza mil conexiones para desarrollarse y entender todo lo que le rodea”.

Por tanto, Montessori señala que cuando interrumpimos el juego para exigirle al niño que comparta su juguete, lo que estamos haciendo es interrumpir el aprendizaje.

Montessori también afirma que el acto de compartir no se debe forzar nunca porque genera sentimientos de resentimiento y posesividad. Es así como los objetos dejan de tener un fin lúdico y se convierten en posesiones valiosas.

Los niños compartirán naturalmente, sobre todo porque aprenden a través del ejemplo. Por tanto, si como padre o madre eres una persona empática, que le gusta compartir, no dudes que tu hijo, tras un tiempo de observación querrá replicar esta conducta.

Esto significa que sin necesidad de exigirle a tu hijo que comparta sus juguetes, cuando comprenda la gracia y la satisfacción de compartir, lo hará naturalmente.

En lugar de arrancarle a tu hijo el juguete de las manos para dárselo a otro niño, si deseas promover un comportamiento como el compartir, aquí hay algunas alternativas:

  • Enseña a través del ejemplo: Como hemos mencionado, si tu hijo te ve ser una persona empática, compasiva, generosa y que comparte, la mayor parte del mensaje ya se entregó. Tu hijo naturalmente replicará tu conducta. Pero si eres egoísta y quieres enseñar a tu hijo a compartir, empieza a trabajar en ti.
  • Habla sobre las virtudes de compartir: Compartir tiene que ver con amistad, amor, solidaridad, empatía. Todas estas son cosas positivas que debes potenciar en las conversaciones con tu hijo. No obligues a tu hijo a compartir, enséñale los beneficios de fondo.
  • Sé un buen consejero: Un buen consejero no impone ideas, instruye con sabiduría. Procura enseñarle a tu hijo qué significa compartir sin ser impositivo.

La crianza rígida e impositiva genera mucho resentimiento en los corazones de los niños. Así que aun cuando tus intensiones sean buenas, procura no imponer tus ideas de forma absolutista.