septiembre 28, 2020

No hagas comparaciones y juicios, por favor. Cada uno tiene su historia

Cada uno tiene sus puntos de vista, sus miedos, sus limitaciones y sus propias creencias. Cada persona trata de ser mejor o peor de acuerdo con sus objetivos de vida. El ser humano enfrenta situaciones muy diferentes, por eso, juzgar sin siquiera tomarse el tiempo de ponerse en los zapatos de otros es un acto de estrechez de mente.

Todos tenemos una imagen, un lado externo que todos ven y pueden pretender juzgar. Pero más allá de esto, nuestro interior esconde una historia mucho más compleja con sus propias peculiaridades. Si una persona no conoce toda la historia de fondo, fácilmente puede emitir un juicio errado.

En estos períodos en los que somos objeto de críticas, solo podemos guardar silencio. Esperar que el tiempo nos dé la razón, y si la tenemos, así será.

Mientras tanto, si somos quienes hemos asumido el papel de juez ¿qué tan perfecta es nuestra vida para hacerlo? Si Dios que es perfecto y que conoce toda la historia de las personas perdona y tiene misericordia, ¿cómo no tendremos misericordia nosotros? Antes de emitir un juicio, medita, pesa tus palabras, porque a ninguno de nosotros en la tierra se nos ha conferido el derecho de juzgar, sino de callar y aprender en todo caso de los errores y de los aciertos de los demás.

Si ves a una persona que toma un mal camino, intenta comprender su historia antes de dirigirle una palabra. Luego, si concluyes en que definitivamente las decisiones que ha tomado son malas y sin fundamentos, no juzgues, más bien ora por esa persona para que en su oscuridad, encuentre luz.

Porque nadie toma malas decisiones porque anda en perfecta claridad. Mientras más errores comete una persona más ciega está, su vida está en absoluta penumbra y sin dirección. Pero si consideras que hay algo de sabiduría en tu razonamiento y sin embargo esta persona no está dispuesta a escucharte, desea con todo su corazón que reciba un rayo de luz en su corazón, para que pueda decidir mejor.

Porque más que críticas debemos esparcir el amor con nuestras acciones y nuestro pensamiento. Una persona con una mente elevada no critica ni juzga, comprende y ora por una mayor redención. Todos somos esclavos de nuestros propios pensamientos hasta cierto punto, y necesitamos ser liberados a través del amor. Y el amor, tiene muchas formas, pero algo es seguro, se encuentra más en el silencio y en la humildad de corazón, que en la soberbia, las palabras de burla y de crítica.

Así que no compares a nadie con otras personas ni contigo mismo. Su realidad es muy distinta a la tuya y aunque se equivoque, déjale transitar su propio camino.

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