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No debemos tener miedo a la lluvia si queremos florecer…

lluvia

Lo que la vida requiere de nosotros es coraje, porque somos nuestro tormento y nuestra redención, el principio y el fin de nuestras preocupaciones.

De acuerdo con el filósofo Leandro Karnal  el pensamiento de los hombres y de las mujeres respecto a la zona de confort es un tanto diferente. Los  hombres son más propensos a permanecer en su zona de confort, mientras que las mujeres buscan profundizar más en sus sentimientos y emociones.

Esto significa que las mujeres son más propensas a cuestionar, debatir y sacar a la luz aquello que no está a simple vista. El pensamiento femenino en ese sentido es muy valioso, porque naturalmente se puede tener la capacidad de retroceder un poco para mirar la cordillera y recuperar el aliento.

Dicho esto, en general, es importante aprender durante la tormenta, porque solo después de ella viene el arcoíris.

A veces es importante detenerse, reflexionar acerca de lo dura que está siendo la vida en lugar de quejarnos y encontrar las herramientas para seguir adelante.

Porque de grandes aflicciones devienen momentos de gloria. La vida misma no es muy diferente al parto, para dar a luz hay que pasar por dolores intensos, casis indescriptibles, pero luego de un breve sufrimiento llega uno de los momentos más felices, plenos y conmovedores de la vida: el tener un bebé como un pequeño galardón en los brazos.

Por tanto, si queremos tener una salud mental más fuerte y un corazón sano, es importante aprender a ver las adversidades con los ojos correctos.

Cuando pases por tormentas, pregúntate ¿Para qué estás siendo preparado? O ¿qué es aquello en lo que necesitas ser corregido y se te está dando la oportunidad?

Si encuentras la respuesta, notarás que es mucho más fácil atravesar la tormenta, incluso con un poco de alegría.

Y naturalmente, una vez aprendida la lección, vendrán bendiciones. Job, un hombre que en palabras del mismo Dios era perfecto, cuando fue probado con diferentes calamidades dijo:

“¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos?”.

Job 2: 10.

Si bien nadie quiere pasar por momentos difíciles para obtener una gran victoria, por lo general son estos momentos los que preparan el corazón. Porque es mucho más fácil ver qué hay dentro del corazón cuando se está pasando por un momento de amargura.

El corazón es la fuente de la vida, de allí que sea tan importante tener un corazón limpio, agradecido y lleno de amor y misericordia para uno mismo y para los demás.

Finalmente, el consejo es que si estás pasando por un momento difícil, levanta una oración, reflexiona sobre aquello que debes aprender y ten la esperanza, y al mismo tiempo la certeza, de que vendrán tiempos mejores. Que esta mala situación es momentánea, porque como bien dice el dicho “no hay mal que por bien no venga”.