octubre 1, 2020

“Mia y el León Blanco”: una película que denuncia el maltrato animal en Sudáfrica

“Mia y el León Blanco”, la película dirigida por Gilles de Maistre cuenta la historia de una niña cuyo mejor amigo es un león blanco. La cinta toca temas críticos como el comercio de leones cachorros para la caza en Sudáfrica.

La historia de Mia y el León Blanco

Una niña que ha pasado tres años viendo crecer a un cachorro de león libera a la enorme bestia, confiando en que no se comerá a nadie mientras camina por el país a un hábitat seguro. La historia parece muy tierna al principio, pero pronto comienza revelar un problema real y perturbador: la caza “deportiva” de leones en Sudáfrica.

Los leones naturalmente son depredadores, pero no cazan a sus presas por crueldad, sino por alimentación. Los humanos somos diferentes, asesinamos por crueldad.

De Maistre dice que su película fue inspirada por un chico que conoció mientras filmaba un documental francés. Los padres del niño de 10 años eran dueños de una granja de conservación, donde los leones fueron criados para ser vendidos a los zoológicos y las organizaciones que hacen el bien, y él amaba a los animales. Desgraciadamente, después de la filmación, el director se enteró de que los padres del niño en realidad estaban criando animales para que los turistas cazaran trofeos.

La caza “deportiva” de leones: una muestra pura de maldad

Activistas y filántropos han denunciado la caza de leones blancos en Sudáfrica. Particularmente el filántropo y empresario Lord Ashcroft en su libro Unfair Game: An Expose Of South Africa’s Captive-Bred Lion Industry expone la sangrienta industria de la caza de leones para satisfacer la aberración de los turistas o para vender sus huesos en un mercado negro con fines religiosos. Se cree que quien consume o porta los huesos del león, de alguna manera tiene la fuerza del león.

Los leones en Sudáfrica son criados en granjas y vendidos al mejor postor no para su preservación, sino para ser cazados. Por alguna razón algunos turistas están dispuestos a pagar solo para experimentar la adrenalina y la satisfacción aberrante de disparar y matar a un león que ni siquiera ha sido criado en la naturaleza y que hasta cierto punto guarda confianza con los humanos por el contacto temprano.

En la película de De Maistre, cuando el padre quiere vender al león llamado Charlie, Mia abre su jaula y lo deja en libertad, pues prefiere no volver a ver a su mejor amigo que permitirle caer en manos inescrupulosas. Pero Mia no solo libera a Charlie sino también al resto de leones que criaba su papá. Al hacer esto, Mia de 14 años no toma la mejor de las decisiones pues liberar a leones de esa manera puede tener resultados fatales, pero la niña está dispuesta a todo, incluso a dispararle a su padre con un tranquilizante para salvar a su amigo.

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