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“Me arriesgué al renunciar a la cirugía”. Julia Roberts presume su belleza natural a sus 54 años

“Me arriesgué al renunciar a la cirugía”. Julia Roberts presume su belleza natural a sus 54 años

Hollywood es el entorno donde más cirugías cosméticas se ven, sin embargo, la afamada actriz Julia Roberts prefirió renunciar a este patrón y envejecer de forma natural.

Los actores trabajan con sus cuerpos y viven de su imagen, si bien la interpretación de las emociones y los pensamientos es importante, también lo es la forma como lucen ante la cámara.

Sobre todo las mujeres en el mundo del cine tienen más oportunidades de que un estudio cinematográfico las contrate cuando tienen una imagen atractiva para las audiencias. Por esa razón, la mayoría de las actrices no le dan carta libre a la vejez, en su lugar mantienen dietas estrictas, hacen mucho ejercicio y se someten a uno que otro retoque.

Pero esta presión no es exclusiva de Hollywood. Socialmente, la percepción del envejecimiento es muy compleja, pese al aumento de la esperanza de vida y a los avances de la medicina, todavía los ancianos quedan relegados y son percibidos como una “carga”.

Este sentimiento de “inutilidad” también afecta a los actores, que ya no interpretan los roles que solían encarnar antes. Las mujeres actrices que pasan de los 40 años, ya no son las protagonistas, sino que interpretan personajes secundarios. Ante esta presión, una solución moderna son las cirugías estéticas.

Y no es que las intervenciones estéticas estén prohibidas, al contrario, cada quien debe hacer lo que le hace sentir bien, pero es una mala idea tener como punto de partida el patrón estético de una mujer de 20 años.

La actriz de la icónica película “Mujer Bonita”, Julia Roberts, ahora tiene 54 años y tuvo que plantearse cómo le gustaría que la vieran en público, en la pantalla y en su vida personal.

En una reciente entrevista con la revista You, la actriz afirmó que tomó un gran riesgo en Hollywood al no someterse a un estiramiento facial. Este es un procedimiento en el que el cirujano despega la piel de los músculos, los cuales reciben unos puntos de sutura para minimizar la flacidez, mientras que la piel sobrante se recorta.

La actriz contó a la revista que fue un gran riesgo, pero que fue su elección no ir al quirófano porque cuando está fuera de la lente de las cámaras, rara vez se preocupa por la apariencia de su piel. Señaló con un poco de humor que en el día a día, para ella cepillarse los dientes y ponerse un poco de bálsamo labial ya cuenta como un gran trabajo estético.

Julia es madre de tres hijos y además es embajadora de Lancôme, una marca cosmética que siempre ha predicado la naturalidad y el glamour.

Contó a la revista que su deseo es envejecer de forma natural, realizándose únicamente tratamientos cosméticos no invasivos, para que su piel cuente su propia historia. ¿Qué opinas?