octubre 1, 2020

Mantenerse a dos metros de distancia a menudo no es suficiente durante la pandemia de COVID-19

6 pies o 2 metros, esa es la distancia que tienes que tener entre una persona y tú cuando estás en la calle o en cualquier lugar encerrado. Así lo han dejado claro diversos organismos de la salud y los distintos gobiernos del mundo. Con este distanciamiento se ha venido enfrentando al ya conocido Coronavirus, pandemia que tiene ya los nueves meses del año 2020 azotando el mundo entero.

Dado que no hay vacuna, el distanciamiento social, el abstenerse a salir de casa y el uso de tapabocas, se ha convertido en la única arma posible, y positivamente hay que decir que hasta ahora se ha logrado controlar un poco. Sin embargo, existen rasgaduras en nuestras defensas pues al parecer no funcionan tan perfectamente como se cree.

¿6 pies o dos metros no es suficiente?

La respuesta a esta pregunta es “Depende”. No cabe duda que hemos hecho un gran trabajo controlando la pandemia pero todavía esta tiene mucha fuerza y la amenaza de una segunda oleada se hace más notoria cuando nos acercamos a los meses más fríos del año. Una vacuna parece estar en camino, pero aún no se conoce la eficacia que tendrá en todos nosotros. Por los momentos, tenemos que seguir apostando por el auto cuidado y esto lo hacemos con el aislamiento preventivo, el lavado constante de manos, el uso de tapabocas y el distanciamiento social.

Este distanciamiento consiste en mantenerse a una distancia de al menos 2 metros entre una persona y otra. ¿Pero de dónde vino esto? La regla de los 2 metros apareció por primera vez a finales del siglo XIX cuando el científico alemán Carl Flügge descubrió que los patógenos estaban presentes en grandes gotas expulsadas por la nariz y la boca y que la mayoría de estas gotas caían al suelo a una distancia de entre 3 y 6 pies de la persona infectada. Estas gotas salen de nuestras bocas como rocío cuando hablamos, tosemos y estornudamos.

En esa misma época otro estudio encontró que las partículas grandes caían rápidamente al suelo y más cerca de la persona que las expulsaba, lo que fortalecía la regla de los 2 metros. Al final, los científicos agruparon estas gotas en las categorías de grandes y pequeñas.

Sin embargo, todo esto está sujeto a condiciones. Hoy día se ha descubierto gracias a otros estudios que esta distancia puede aplicar cuando la persona se encuentra al aire libre, ya que estas gotas pueden evaporarse rápidamente en el aire. Pero si están en un ambiente cerrado las gotas permanecen mucho más tiempo en el lugar. Es aquí donde el uso del tapabocas es indispensable.

Pero, para los que piensan que al aire libre no se tendría que usar la mascarilla, deben considerar que dependiendo de la fuerza de viento que haya, estas gotas podrían alcanzar distancias que superan los 13 pies o 4 metros. Entonces, lo ideal es mantenerse con el tapaboca para minimizar el riesgo pero de ser posible también es indispensable considerar una distancia un poco más larga entre tú y los demás. 

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