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¿Los niños que crías hoy cambiarían sus pañales? ¡Fuerte reflexión!

¿Los niños que crías hoy cambiarían sus pañales? ¡Fuerte reflexión!

Tu relación con tu hijo como madre o padre ¿es lo suficientemente fuerte ahora como para que quiera cuidar de ti en la vejez?

Es una pregunta aterradora y hasta cierto punto puedes pensar que no hay ningún patrón que así lo garantice. Pero de hecho, hacerte esta clase de preguntas te ayudará a corregir en lo posible tu estilo de crianza para cosechar justo lo que quieres en la vejez.

Hoy tu hijo necesita de ti, pero mañana probablemente tú necesitarás de él. Trátalo como quieres que te trate. Siembra para cosechar.

Si bien es cierto que existe mucha incertidumbre en los procesos de crianza, es una regla universal de que si siembras cebollas no cosecharás papas, sino cebollas. Asimismo, cada acción que ejerces sobre tu hijo, sobre todo en la primera infancia, puede definir el tipo de persona que será y cómo te tratará.

Muchos padres tratan a sus hijos con dureza, otros son demasiado flexibles. Los primeros, tendrán hijos que no sentirán por ellos afecto natural, los segundos no recibirán nada de respeto por parte de sus hijos.

Como padres tenemos la obligación de infundir los principios éticos y morales a nuestros hijos, así como enseñarles a amar. No es una tarea fácil pero es la más importante de la vida, tus hijos son tu verdadero legado al mundo.

El psicólogo y escritor Rossandro Klinjey en una conversación sobre cómo las personas asumen el rol de cuidador de ancianos que ya no pueden limpiarse por sí mismos, dio importantes reflexiones sobre la crianza.

Preguntó a los que participaban de la conversación si les había tocado cambiar pañales alguna vez en sus vidas, luego les preguntó si creían que los niños que estaban criando harían esto por ellos. La pregunta del psicólogo fue directa, desafiante e intencional.

Ante esto, Klinjey explicó que las dificultades de la vida son las que nos hacen competentes, dignos y respetados, y que hay algunas generaciones que han tenido esto muy presente con sus hijos. Sobre todo en aquella época en la que el castigo físico acababa por hacer callar a los niños, sentir miedo y no responder a sus padres.

Según el psicólogo, la nueva generación de padres “no se hacen honrar por sus hijos”, en su lugar entablan una relación de amistad con ellos y abandonan su posición jerárquica.

Si bien no es bueno volver al modelo en el que los padres infundían miedo a los hijos, el psicólogo considera que hay que preservar las obligaciones morales y cívicas sin crear jerarquías.

Hay que enseñar al niño sus deberes y derechos, actuar ante él con decencia y humanidad, escuchar sus problemas y expresarle tu opinión como padre con sinceridad.

Lo que sí han aprendido los padres de ahora es que no tienen que actuar de manera violenta para ganarse el respeto de sus hijos.

El psicólogo concluye que debemos inculcar el respeto y la honra en nuestros hijos no porque queramos que nos cambien los pañales cuando lo necesitemos, sino porque son las personas que más queremos en el mundo y queremos verles brillar en el mundo.