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Los fuertes también sufren, también lloran y, la mayoría de las veces, no tienen a nadie que les dé un regazo.

Los fuertes también sufren, también lloran y, la mayoría de las veces, no tienen a nadie que les dé un regazo.

Los fuertes están llenos de debilidades…

Los fuertes también sufren, también lloran, y la mayoría de las veces no tienen a nadie que los escuche. ¿Conoces a alguien que te parece invencible? Ten en cuenta que más de una vez ha necesitado de una mano amiga, de un regazo para llorar.

Los fuertes también necesitan escuchar un consejo. De hecho las personas fuertes son las que más necesitan ayuda, tienen tanto peso que cargar que les vendría bien una mano amiga.

A los débiles o más bien a las personas que siempre escuchas quejarse de sus desventuras, que siempre cuentan lo que les pasa y buscan consuelo, por lo general les sobran regazos donde refugiarse. Pero no así a los fuertes.

Todo mundo da por sentado que los fuertes no necesitan ayuda, solo porque no se quejan y porque al mal tiempo le ponen buena cara ¡pero claro que necesitan ayuda!

Los fuertes sangran como cualquier ser humano, les duele, se hieren, sienten enojo, frustración y más de una vez han pensado en renunciar.

Los fuertes también necesitan un abrazo y una persona que les diga que todo va a estar bien.

La única diferencia es que a los fuertes no les gusta quejarse, prefieren pasar lo que tengan que pasar sin hacer tanto ruido al respecto. Incluso cuando comparten lo que están sintiendo, intentan no quedarse demasiado en el tema.

Porque los fuertes son personas naturalmente protectoras. Siempre están para cubrir las necesidades de los demás, pero ¿quién está para las de ellos?

Por muy fuerte que seas, también necesitas ayuda

Si te consideras una persona fuerte y te has encontrado solo ante la adversidad, es importante que te tomes el tiempo para construir una red de apoyo. Puede estar constituida por una o más personas, lo importante es que, cuando lo necesites, tengas contención.

Tú también mereces ser escuchado, mereces llorar de vez en cuando. Y si te tomas el tiempo suficiente, verás que en tu círculo cercano, hay más de una persona que está dispuesta a escucharte.

A veces nos engañamos a nosotros mismos pensando que estamos completamente solos, cuando lo único que está sucediendo es que estamos poniendo la vara muy alta para hallar alguien ‘digno de nuestra confianza’.

 Hay personas a tu alrededor que se sentirían afortunadas de que les abras tu corazón y les cuentes cómo te sientes. Solo tienes que saber identificarlas.

Si bien no todo mundo es un buen consejero, hay muchas personas que son muy buenas escuchando. Y a veces lo que necesitamos es solo eso: ser escuchados.

Eres fuerte, ¡seguro que puedes con todo! Pero qué bonito es sentirse respaldado y apoyado en el camino. Un poco de ayuda nunca viene mal.

Así que es momento de abrir un poco el corazón y liberar tensión. Cuando puedas contar un poco lo que te está pasando, sentirás cómo tus fuerzas se renuevan.