julio 4, 2020

¡Los científicos suecos pueden revertir el daño cerebral causado por un derrame cerebral y pueden cambiar muchas vidas!

Los derrames cerebrales, accidentes cerebrovasculares o ACVs pueden ser fatales. Y para los sobrevivientes, las secuelas reducen significativamente la calidad de vida. Investigadores de la Universidad de Lund en Suecia han logrado revertir el daño y dan la promesa de que su descubrimiento podría ayudar a muchas personas.

Según la Organización Mundial de la Salud, el accidente cerebrovascular es la segunda causa de muerte en el mundo, después de la cardiopatía isquémica. Sin embargo, los investigadores han pasado las últimas décadas intentando revertir las secuelas de este daño.

Afortunadamente, investigadores de la Universidad de Lund en Suecia han logrado restaurar la movilidad y la sensación de tacto en ratones que han sufrido un derrame cerebral, al reprogramar las células de la piel humana y trasplantarlas al cerebro. El estudio fue recientemente publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias (PNAS).

Algunos estudios anteriores demostraron que era posible trasplantar células nerviosas derivadas de células madre humanas o células reprogramadas en los cerebros de ratas afectadas por un accidente cerebrovascular. Pero los investigadores aun no estaban seguros si las células trasplantadas podrían formar correctamente conexiones en el cerebro de los ratones, para restaurar naturalmente sus movimientos y la sensación.

De acuerdo con Zaal Kokaia, uno de los autores del estudio que ha estado estudiando el cerebro humano durante décadas, el equipo usó técnicas de rastreo, microscopía electrónica y otras, como la luz, para desactivar la actividad en las células trasplantadas, para así comprobar que realmente se conectaban correctamente en los circuitos nerviosos dañados.

De esa manera, los investigadores notaron que las fibras de estas células crecían hacia el otro lado del cerebro, en el que no habían trasplantado ninguna célula ni creado conexiones. Esta fue la primera vez en la que algún estudio pudo demostrar las conexiones de células trasplantadas. A seis meses del trasplante, los investigadores presenciaron cómo las nuevas células repararon el daño causado por la ACV en las ratas.

Kokaia y su compañero, el profesor Olle Lindvall, se han mostrado entusiasmados con este hallazgo. Todavía no tienen explicación de cómo las células trasplantadas afectan el hemisferio opuesto del cerebro y cómo afectan funciones intelectuales como la memoria, pero están investigando al respecto, así como sobre los posibles efectos secundarios de los trasplantes.

Según Lindvall estos resultados son esperanzadores y pintan un futuro en el que será posible reemplazar las células nerviosas muertas con células nerviosas sanas en pacientes con ACV. Para las personas que tienen un familiar con este tipo de secuelas, la solución podría llegar muy pronto, paciencia y fe.

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