Saltar al contenido

¿Lo sabías? ¡Un japonés vivió 29 años escondido en la jungla sin saber que la 2ª Guerra Mundial había terminado!

Hiroo Onoda

Esta es la increíble historia de un soldado que se negó a rendirse y pasó tres décadas en la jungla.

El teniente Hiroo Onoda fue enviado a Lubang, una pequeña isla ubicada en Filipinas, a pocos meses de que terminara la guerra.

La Segunda Guerra Mundial se desarrolló entre 1939 y 1945 y ha sido calificado como el mayor conflicto bélico de la humanidad. En este conflicto murieron 60 millones de personas, en el marco de grandes catástrofes como el holocausto, el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki y la expansión de las fuerzas Nazis por Europa.

Sin embargo, la Segunda Guerra Mundial no se limitó a Europa. Tuvo su movimiento en Asia, a raíz de un conflicto entre China y Japón que comenzó en 1931. Y en 1941, se desató la denominada Guerra del Pacífico en la que estaban involucrados Japón y EEUU.

Los historiadores reseñan que fue el ataque a Pearl Harbor, una base militar estadounidense en el pacífico, lo que desencadenó el conflicto entre ambas naciones.

En abril de 1945, el conflicto de la Segunda Guerra Mundial terminó en Europa tras la Batalla de Berlín, sin embargo, en Asia los combates se prolongaron hasta septiembre, cuando fueron lanzadas las bombas atómicas y el emperador japonés Hirohito se vio obligado a rendirse.

Bajo este contexto, antes de este desenlace, el teniente del ejército japonés Hiroo Onoda fue trasladado a Lubang, una pequeña isla situada en Filipinas, con la misión de destruir la pista de aterrizaje, un muelle del puerto y cualquier embarcación que intentara tomar el lugar.

Era diciembre de 1944y unos pocos meses después un ataque estadounidense dispersó las tropas japonesas y las obligó a esconderse en una jungla local.

En ese momento, los japoneses siguieron un protocolo militar conocido como Senjinku, que les indicaba que nunca se rindieran.

Y el teniente Onoda recibió una orden más específica: no entregarse voluntariamente ni tampoco “morir por sus propias manos”.

A pocos meses después de que el ejército japonés fuera dispersado en los bosques, ocurrió el ataque atómico y Japón se rindió. Pero tanto Onoda como otros tres reclutas se negaron a creer la información que recibieron a través de los folletos que lanzaban los aviones. Pensaron que se trataba de noticias falsas.

Según un informe de la BBC, los cuatro se convencieron de que era una artimaña del enemigo para engañarlos.

Así que sobrevivieron en el bosque alimentándose de cáscaras de plátano, cocos y arroz robado. Incluso fueron enviados equipos japoneses para convencerles de entregar las armas, pero no les dieron crédito. Creían que eran prisioneros japoneses obligados a mentir por los estadounidenses.

Pasados algunos años, dos de los reclutas fueron persuadidos. Y solo quedaron el teniente Hiroo Onoda y el recluta Kinshichi Kozuka. Ambos convencidos de que la guerra no había acabado.

Pero Kozuka fue abatido por la policía local en 1972. E incluso después de esto, Onoda permaneció en el bosque 18 meses más, completamente solo.

La guerra de Onoda llegó a su fin en marzo de 1974, casi 30 años después de que lo llevaran a la isla filipina. El gobierno japonés incluso había declarado, en 1959, que el teniente había muerto, sin saber que él se mantenía firme en su misión secreta.

En 2020, se publicó un libro-informe en su honor llamado “Onoda: solo en la guerra dentro de la jungla — 1944–1974”. Asimismo, sus vivencias fueron recogidas en el documental “Onoda: 10,000 Nights in the Jungle”, dirigido por Arthur Harari.

A su regreso al país, Onoda fue aclamado como un excelente ejemplo de las virtudes japonesas tradicionales, que incluían valentía, lealtad, orgullo y compromiso.