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Las personas realmente inteligentes saben pedir perdón

Las personas realmente inteligentes saben pedir perdón

Las personas realmente inteligentes saben pedir perdón, los nobles saben perdonar y los sabios saben perdonarse a sí mismos.

El perdón está estrechamente relacionado con la sabiduría, la inteligencia y la nobleza del corazón. Puede que pienses que no hay relación entre el perdón y la inteligencia, pero quienes saben todo el daño que hace la falta de perdón, lo procuran siempre a fin de cuidarse a sí mismos.

La falta de perdón es una causa de enfermedades cardiovasculares por el estrés que general. Asimismo, viene acompañada de la amargura, que desde hace miles de años, y recientemente comprobado por la ciencia, genera problemas gastrointestinales y de corazón.

La falta de perdón es un arma de auto lesión y destrucción. Por tanto, es importante saber perdonar, perdonarse y pedir perdón, para tener una salud física y mental equilibrada.

Ahora bien, con las corrientes new age, muchos se habla de perdonar y perdonarse, pero poco de pedir perdón, lo cual es bastante soberbio. Y es que para vivir en sociedad, es importante que seamos capaces de reconocer nuestros errores.

Reconocer nuestros errores significa tener una visión equilibrada de la vida. Porque una persona mentalmente sana y medianamente inteligente es aquella que puede auto percibirse de forma realista, y por tanto, puede reconocer cuándo se ha equivocado.

Así que, en efecto, pedir perdón cuantas veces sea necesario, es un acto que demuestra inteligencia. Porque reconocer cuando hemos fallado habla de nuestra capacidad de hacer lecturas no preferenciales de la realidad.

Esta reflexión no va para aquellas personas que piden perdón con facilidad, sino más bien para aquellas que les cuesta.

Si te cuesta pedir perdón, significa que estás construyendo tu visión de ti mismo muy lejos de la realidad.

¿Qué quiere decir esto? Que necesitas percibirte sin sesgos, trabajar en tener una visión más realista de ti.

“…Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí mismo con moderación…”. Romanos 12:3.

Vale la pena aprender a mirarnos de forma realista. No solo es una percepción inteligente, sino que además puede añadirnos sabiduría. Y con sabiduría, toda persona puede tener una vida mejor.

Dicho esto, debemos regalarnos el espacio para reflexionar ¿estamos pensando de forma realista cuando pensamos en nosotros mismos? ¿O acaso nos creemos demasiado importantes y vivimos de forma pretenciosa y arrogante?

Si la respuesta sincera a esta última pregunta es afirmativa, entonces la invitación es a descender a la realidad. La realidad es bonita, única y finita. Se acabará algún día, y con ella, esta vida, así que procura vivir en la realidad mientras puedas.