Saltar al contenido

Las personas que se van de nuestra vida físicamente, permanecen con nosotros de estas maneras

Las personas que se van de nuestra vida físicamente, nos acompañan de muchas maneras

Las personas que hemos amado y que parten de este mundo, permanecen en nuestras vidas de muchas maneras. Solo hay que ser un poco más conscientes para darnos cuenta que no se han ido por completo.

No conociste un cuerpo, conociste una persona, con su temperamento, sus ocurrencias, sus chistes, consejos, buenos y malos días, sus abrazos y su forma de amarte.

Por tanto, aunque ya no le puedas ver y aunque esa persona ya no se encuentre en este plano, ha dejado aquí, en tu propia vida, un legado importante.

Puedes ver que mucho de esa persona permanece contigo cada día. ¿Cómo? aquí hay algunas maneras que tal vez no has reflexionado, pero que indican que sin duda, no se ha ido por completo:

  • Vives con lo que te enseñó: Puede ser un plato especial o una manera de solucionar conflictos. Pero cuando replicas lo que esa persona te enseñó, aunque sea inconscientemente, no se ha ido por completo, está contigo en tus acciones.
  • Aún te ríes de sus chistes: Cuando recuerdas el chiste que te contó ese día o la situación graciosa en la que se vieron envueltos, no se ha ido, está más presente que nunca. Te sigue haciendo reír con sus ocurrencias.
  • Guardas sus regalos: Aún tienes un detalle que te regaló en un día especial y cuando lo admiras sientes una felicidad difícil de explicar. Porque recuerdas todo su amor a través de ese detalle.
  • Eres consciente de sus defectos: Cuando las personas están en la fase del luto, idealizan a su ser querido. Hay varios refranes que dicen que todos los muertos son buenos. Lo cierto es que cuando aprendes a aceptar su partida, recuerdas que no era una persona tan perfecta, recuerdas cuando te hizo enojar, cuando discutieron o lo torpe que era en ocasiones. Todo esto te da una imagen más honesta de esa persona, de manera que no te avergüenza recordar a la persona tal cual era.
  • Ya no estás enojado: Si te enfadó su partida o si había cosas que te molestaban de ese ser amado, ya no estás enojado. Lo aceptaste, solo sonríes al recordarlo. Eso demuestra que con el tiempo, no se ha ido, sino que se han unido más. Porque como todas las relaciones, con el tiempo, se curan las heridas.
  • Estás en paz: Ya no te tortura su ausencia. Has entendido que de una u otra manera, no se ha ido por completo, forma parte de tu vida.

Los seres queridos que mueren, no se van por completo, están en nuestras risas, en nuestros aprendizajes, en nuestras emociones y en la manera en que vemos la vida. Vivamos honrando sus memorias.