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“Hay adultos que torturan a los niños y lo llaman educación” poderosa reflexión

“Hay adultos que torturan a los niños y lo llaman educación”

En esta y en las generaciones pasadas, siempre ha habido padres que quieren que sus hijos alcancen la perfección. Y en ese intento, les hacen sufrir mucho.

La educación es un derecho fundamental al que deben poder acceder todos los niños, de acuerdo con la UNESCO y las organizaciones de derechos humanos.

A través del tiempo, la educación pasó de ser un privilegio, a ser un derecho. Las instituciones sociales que la defienden, señalan que sin ella es imposible el desarrollo completo de un ser humano.

Por tanto, es importante que los padres procuren para sus hijos la mejor educación a la que puedan acceder. Sin embargo, hay hogares en los que la educación está ligada al maltrato. Es decir, se propinan golpes cuando la respuesta de la tabla de multiplicar no es correcta ¿Conoces uno de estos casos?

Esto se debe a un pensamiento retrógrado en el que se asocian las buenas calificaciones con el éxito a lo largo de la vida. El padre o la madre no quiere que su hijo fracase, o en el peor de los casos, no quiere “tener un hijo bruto”, así que la respuesta ante la frustración es la violencia.

Pero de hecho hay una investigación desarrollada por Inside Higher Ed, una plataforma de noticias, análisis y soluciones para la comunidad de educación superior, que señala que las notas contribuyen a la motivación extrínseca, en la que disminuye el placer de aprender y aumenta el miedo al fracaso.

Si bien las calificaciones sirven como señal de si un alumno está aprendiendo o no, cuando toda la atención se centra en las notas, se ha demostrado que los estudiantes se sienten más inseguros, temerosos y ansiosos sobre su propio futuro.

Y por otro lado, los estudiantes se sienten tan presionados a rendir con buenas notas que olvidan lo más importante: aprender.

El proceso de aprendizaje es diferente en cada persona. Asimismo, naturalmente los niños sentirán más afinidad por unas materias o temas que por otros, mientras van descubriendo su propio camino.

Lo que suele suceder cuando la educación se mezcla con la violencia, es que las notas pueden o no salir mejor, pero la relación del niño con el estudio se arruina para siempre.

Porque si estudiar implica sufrimiento ¿para qué hacerlo? No hay recompensa que lo merezca.

Es por eso que enseñar desde el amor tiene más resultados que obligar a un niño a adquirir conocimientos con maltratos. Puede que el amor parezca un camino más largo, pero rinde mejores frutos a futuro.

Si tienes preocupación por el futuro de tu hijo, no te frustres porque no aprende al ritmo que quieres, en su lugar, enséñale a amar cada cosa que hace, infúndele valores y enséñale a cultivar sus habilidades naturales.