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Esta historia nos enseña cuán necesario es salir de nuestra zona de confort

Esta historia nos enseña cuán necesario es salir de nuestra zona de confort

No es fácil dejar personas, lugares y cosas a las que estamos acostumbrados y sentimos que nos hacen felices ¡pero es necesario!

Aquí va una pequeña reflexión sobre lo importante que es dejar la zona de confort. Se llama La historia de la familia pobre y la vaca.

Un maestro caminaba por el campo con su discípulo, llevaban ya unos días de viaje, cuando se encontraron una humilde casa de madera, en la que vivían una pareja y sus tres hijos. Era gente muy humilde, vestían de harapos e iban descalzos.

El lugar estaba deshabitado, no había industrias ni comercios cercanos, así que el maestro preguntó al padre de qué vivían, a lo cual este último respondió:

“Tenemos una vaca que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte de esta leche la vendemos, y con dinero compramos otras cosas. La otra parte de la leche la usamos para nuestro propio consumo. De esta manera, logramos sobrevivir”.

El maestro agradeció la información y se retiró de la casa; al salir le dijo a su discípulo en privado: “Busca la vaca, llévala al precipicio y empújala”.

El joven estaba triste con la petición de su maestro, le pareció desconsiderada, pues también había escuchado que era el único medio de sustento de la familia. Pero confiando en la sabiduría de su maestro, obedeció tal cual su ordenanza. Luego de hacerlo, se retiraron del lugar.

Pasó el tiempo, años de hecho, y el discípulo cargaba con un sentimiento de culpa por lo que había hecho durante aquel viaje ‘¡pobre familia!’, pensaba. Un día, cuando no podría más con el remordimiento, pidió permiso a su maestro para ir a ver qué había pasado con aquella gente.

Caminó por varios días, pero a medida que se acercaba al lugar, las cosas parecían ser diferentes. Donde estaba la vieja casita de madera que se caía a pedazos, ahora había una preciosa casa, un amplio jardín y un auto nuevo estacionado afuera ¿qué había pasado?

En un principio, el discípulo creyó que la familia había vendido su casa para poder sobrevivir; pero pronto se dio cuenta que eran las mismas personas. Así que le preguntó al padre qué había pasado para que sus vidas cambiaran de esta manera, a lo que él sonriente respondió:

“Teníamos una vaca cuya leche nos permitía sobrevivir. Pero un día se cayó por un precipicio y murió. Así que tuvimos que hacer otras cosas para poder seguir viviendo. Fue durante este tiempo que desarrollamos otras habilidades que nunca pensamos que teníamos. Así que empezamos a prosperar y nuestra vida se transformó por completo”.

En efecto, el padre descubrió su talento para cultivar flores y comenzó a aprovechar el terreno. La madre por su parte, menos triste y más entusiasmada por la belleza de la naturaleza que le rodeaba, desempolvó sus habilidades artísticas y comenzó a producir también.

¿Cuál es la moraleja de esta historia?

Tal y como lo descubriría el discípulo, el paso del tiempo nos enseña que salir de la zona de confort puede transformar la vida de las personas. En la comodidad y la rutina, las personas nunca serán capaces de descubrir todo su potencial.

Sabiendo esto ¿Necesitas empujar tu vaca por el precipicio?