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Dios dice: “¡Estoy trabajando para ti y todo estará bien!”

Estoy trabajando para ti y todo estará bien

Dios te dice que seas paciente, que esperes un poco más porque hay bendiciones que están siendo preparadas para ti.

Los últimos dos años han sido muy difíciles para la mayoría de personas en todo el mundo. Los tiempos se acortan, y a través de las redes sociales vivimos revoluciones que antes tomarían décadas y ahora solo toman meses.

De hecho, todo sucede tan rápido que muchos ya no recuerdan el escándalo del que todos hablaban hace tan solo un par de meses.

Estamos acostumbrados a vivir rápido y tener respuestas exprés. Pero Dios nunca ha sido un Dios de instantaneidad, él tiene sus tiempos y son perfectos.

No sabemos esperar, queremos todo rápido y no queremos pagar el precio por ello. Es por eso que las cosas de la vida, desde las más significativas hasta las más rutinarias, ya no tienen el mismo valor para nosotros y no sabemos experimentar gratitud.

Y es que cuando recibimos todo rápido y cuando lo queremos, nos tornamos caprichosos sin darnos cuenta y no valoramos la belleza de la vida.

El sufrimiento y la espera tienen un propósito. Ambos forjan un corazón para amar a Dios y ser más agradecidos.

Si por el contrario nuestra vida fuera fácil y no tuviéramos que esperar, la experiencia nos dice que seríamos personas más soberbias, sin ningún tipo de afinidad hacia la fe, completamente desinteresados por ayudar a otros y en resumen, con corazones más duros.

Las pruebas que pasamos tienen el propósito de forjar en nosotros un corazón preparado para recibir la bendición. Es decir, un corazón que no se llene de soberbia ni se aleje de aquel que da todas las bendiciones, perdido en su propia arrogancia.

El salmista y rey David dijo:

“Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí”.

Salmo 51:10.

Lo que refleja que el salmista, más que interesado en los beneficios (que los tenía) estaba interesado en tener un corazón limpio y un espíritu recto.

En este tiempo, hay carencia de corazones limpios y espíritus rectos. Pero precisamente la prueba tiene el propósito de forjar estos dentro de ti.

Así que si has estado pasando por momentos de mucha dificultad, es momento de mirar con ojos diferentes lo que ha estado sucediendo. No lo veas ni como castigo, ni como maldición o mala suerte, más bien ten en cuenta que es el escenario perfecto para tratar tu corazón y prepararlo para la bendición.

Hoy Dios le dice a todos los que están tristes, cansados, frustrados, estresados, amargados, agobiados y sin esperanza: ¡Confía! ¡Estoy trabajando para ti y todo estará bien!

Así que aférrate a esta promesa y persevera. Todo lo que le haga peso al corazón quítalo, ya sean rencores, orgullo o heridas del pasado. Es tiempo de limpiar tu corazón porque él ha prometido que está preparando algo para ti.