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“Demasiado amor engendra holgazanes, demasiada firmeza engendra miedosos”. Leo Fraiman

“Demasiado amor engendra holgazanes, demasiada firmeza engendra miedosos”. Leo Fraiman

Según el psicoterapeuta de familia Leo Fraiman, los padres que miman demasiado a sus hijos no lo hacen para verlos felices, sino por narcisismo.

Encontrar un equilibrio en la crianza es complicado. Hay dos polos en los que los padres se debaten, o son demasiado complacientes para darles a sus hijos todo lo que ellos no tuvieron, o son muy estrictos para evitar que sus hijos se vuelvan malcriados.

Si te criaron bajo alguno de estos patrones, puede que los repliques o que busques el polo opuesto si es que tienes traumas de la infancia. Lo cierto es que no son las dos únicas formas de criar.

En una entrevista al programa portugués “Pânico”, Leo Fraiman, psicoterapeuta y educador, habló sobre la relación entre padres e hijos, que muchas veces es conflictiva, y mostró una forma muy interesante de orientar la educación de niños y adolescentes.

Resumió su punto de vista en la frase: “Demasiado amor engendra holgazanes, demasiada firmeza engendra miedosos”.

Fraiman considera que los padres que miman demasiado a sus hijos, haciendo todo lo que les da la gana, no lo hacen para verlos felices, sino por narcisismo.

Apuntó que esta tendencia de mimar mucho a los niños es preocupante en el mundo actual donde las personas tienen que trabajar duro para conseguir lo que quieren.

Explicó que los niños que no se convierten en “personas capaces”, con responsabilidad sobre su propia vida, acaban convirtiéndose en “dependientes”.

Una persona dependiente es aquella que no puede solucionar ni gestionar los problemas de su propia vida, sino que siempre terminará acudiendo a sus padres, ya sea en la parte económica, emocional, laboral, familiar, etc.

Fraiman destaca que los padres deben enseñar a los hijos a resolver sus problemas, poco a poco, darles espacio para que asuman responsabilidades.

Finalmente, Leo explicó que “no hacer” es mucho más complicado que hacer algo, y lo resumió con una frase muy significativa: “El niño sumiso comprado con un iPhone es menos trabajo. Educar cuesta mucho trabajo, pero no educar es más”.

Ahora bien, criticar la crianza del mimo excesivo no debe dar pie para la crianza rígida, que está demostrado que deteriora a futuro la relación entre padres e hijos. Nadie quiere vivir en una dictadura, por eso los hijos de padres demasiado estrictos, tarde o temprano se revelan.