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Cuando las cosas no van bien, ¡llama a tu abuela!

Cuando las cosas no van bien, ¡llama a tu abuela!

Tu abuela tiene un consejo sabio, ha vivido lo suficiente como para decirte una palabra que cambiará tu vida. No importa qué tan incomprendido te sientas, tu abuela tiene respuestas.

Desde el desamor hasta las crisis económicas, las abuelas han vivido de todo a lo largo de sus vidas. Y con base en la experiencia, tienen algunos de los consejos más atinados que podemos escuchar jamás.

Ahora mismo hay gurús de la felicidad, coachs, líderes espirituales e influenciadores. Pero a veces, el simple consejo de una abuela puede ser poderoso para levantarnos.

Incluso cuando el problema no es comprendido por la abuela, un acto de servicio o una palabra sencilla puede reanimarte. A veces, lo único que necesitas es hablar con tu abuela.

Así que si has estado pasando por un terrible momento de dificultad, aparta un poco de tiempo y llama a tu abuela. Notarás como después de hablar con ella, las cargas se vuelven más ligeras y el corazón tiene más fuerza.

Eso sí, no solo llames a tu abuela cuando necesites de ella. Tu abuelita también merece ser escuchada, amada y comprendida. En su lugar, no olvides pasar tiempo de calidad con ella, pues es un tesoro de la vida.

Ten en cuenta que, aunque la vida es muy impredecible, es muy probable que tu abuela sea uno de los familiares de los que te tendrás que despedir más pronto. Así que procura haber compartido experiencia y haber absorbido toda su sabiduría de la vida para cuando eso pase.

Muchas personas extrañan terriblemente a sus abuelas, pero en vida no les honraron como correspondía. No esperes que la muerte se la lleve para hablar bien de ella y darle honra.

Procura que hoy sea un día para renovar tu relación con tu abuela, pues es un vínculo muy especial. Hay personas que nunca conocieron a sus abuelos y desearían tener la oportunidad de vivir una relación similar, pero no hay ninguna que se le parezca.

Y no solo llames a tu abuela ¡visítala! La mayoría de las abuelas disfrutan profundamente recibir la visita de sus hijos y nietos en casa. En cierto modo, cuando los humanos llegamos a la vejez y al menos hemos vivido una buena vida, lo que nos nutre es la vida en familia.

Dale la felicidad a tu abuela de contar con tu presencia, tu atención y tu respeto. No importa qué tan repetitivas sean sus historias, escúchalas, un día ya no estará para contarlas.

No te aburras de tu abuela ni des sus palabras por sentado pensando que no sabe nada de la vida moderna. Los humanos no hemos cambiado demasiado desde que existimos y básicamente seguimos persiguiendo lo mismo. Así que cuando las cosas vayan mal, llama a tu abuela.