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Cada ser humano tiene su historia. Y toda historia tiene sus dolores ocultos

historia

Las personas fuertes están hechas de situaciones difíciles y dolorosas, vemos la virtud de la entereza, pero detrás hay una serie de procesos que han dotado a estas personas de mucho coraje.

Cuando veas a una persona de ánimo inquebrantable, piensa que probablemente ha atravesado momentos muy duros, y tal vez en soledad.

Nadie se vuelve fuerte simplemente porque quiere, la fortaleza a menudo tiene un alto precio a través de procesos que demandan tiempo, vida, dolor, frustración y muchas pérdidas.

Es importante reflexionar sobre esto, ya sea para ser compasivos con nosotros mismos o empáticos con los demás. Cada persona tiene su historia, lleva sus cicatrices y a menudo hay muchos dolores ocultos.

Por tanto, es necesario que uno de los valores que pongamos en práctica todos los días sea la amabilidad. Por favor sé más amable cuando pienses cosas acerca de ti mismo. Recuerda que has pasado por mucho y que para sanar tus heridas necesitas palabras de aliento, de amor y de confianza.

Asimismo, con los otros, sé genuinamente amable. Muchas personas son amables con otras por cortesía, pero yo le llamo hipocresía. La amabilidad debe ser sincera para que pueda dar fruto en el otro, no existe tal cosa como una amabilidad falsa. Porque la palabra ‘amabilidad’ viene de amor, y el amor es o no es, no se finge.

Hay un sabio refrán que dice que no es la tormenta sino la lluvia lo que hace florecer las flores, haciendo referencia a que no son los gritos ni las palabras hostiles las que generan un efecto positivo en otras personas.

Esto significa que con amabilidad se puede hablar con gentileza y dar lo mejor de uno mismo a otra persona. Pero para llegar a esto, primero hay que comprender lo que decíamos al principio: que cada persona tiene sus heridas, su pasado y sus luchas.

Antes de emitir un juicio y condenar a una persona como orgullosa, rebelde, indecente o mal educada, piensa en lo que ha tenido que pasar para que sea de esa manera. Sobre todo si conoces su historia por ser un familiar o amigo cercano, merece la pena la reflexión.

Por supuesto no se trata de justificar las malas conductas, sino de tener la información que necesitas para practicar la compasión y la empatía cuando haya lugar. De esa manera, no te encontrarás pagando mal por mal, sino rompiendo el ciclo.

No obstante, también en el camino nos encontraremos con personas que sencillamente son malas, que encajan en lo que en psicología se conoce como la triada oscura (narcisismo, maquiavelismo y psicopatía). También es importante reconocerlas para no gastar con ellas nuestra empatía, sino aprender a establecer límites y protegernos.

Sé amable con todos, pero al mismo tiempo no olvides ser inteligente y perspicaz para leer a quienes te rodean.