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¡Algunas personas, cuando se separan, se vuelven más bellas, más livianas, más felices!

¡Algunas personas, cuando se separan, se vuelven más bellas, más livianas, más felices!

Por más aterradora que pueda parecer una separación, para muchos, es el mejor camino. Hay que cerrar ciclos para tener nuevos comienzos.

Toda separación es difícil, y se vuelve incluso peor para las relaciones maduras que llevan muchos años. Por eso, una persona que se separa luego de un matrimonio de más de una década, sufre mucho más que una persona que se separa de una relación de unos meses.

Las rupturas no tienen que ser fáciles, está bien sufrirlas, llorarlas y tomarse un tiempo. Pero hay otra cara de la moneda en las rupturas amorosas.

Hay un extremo en el que separarse es medicina para el alma. Es básicamente lo único que permite entrar en otra fase de vida.

Seguramente habrás conocido a una persona que luego de una ruptura se ve más joven y más feliz, sino es que se trata de ti mismo. Esto suele suceder mayormente con las mujeres ¿por qué?

Subestimamos mucho el poder de las relaciones. Mantenerte en un lugar donde no eres aceptado, querido, respetado y honrado, crea un desgaste no solo emocional sino también físico.

Sobre todo las relaciones de abuso, donde hay violencia física o verbal, pueden deteriorar tanto el exterior como el interior de una persona. Alguien que está bajo constante abuso se apaga, no puede emitir ningún brillo y su interior se marchita.

En este contexto, cuando la relación termina, la persona que ha sido víctima de abuso, entra en una especie de primavera ¡florece!

Incluso sin darse cuenta, la persona abusada comienza a emitir un brillo diferente que desde hace mucho no experimentaba. Se hace evidente cuando todos a su alrededor no dejan de apuntarle que se le ve mucho más feliz.

Sin embargo, es probable que por feliz y radiante que parezca, esta persona siga sufriendo internamente la ruptura de la relación, las decepciones y lamentando el tiempo perdido.

Está bien sentirse triste por una relación que terminó, incluso si era completamente tóxica, pues hay que vivir el duelo como parte natural del proceso.

Es por esta razón que al final de una relación hay dos realidades. Hay quienes se sienten completamente devastados, y hay quienes parecen volver a la vida. ¿En qué grupo te ubicarías después de que terminaste tu última relación?

En caso de que te encuentres en el segundo, es muy probable que hayas salido de una relación de abuso. Tómate el tiempo para sanar las heridas, para cada persona es diferente, y cuando estés listo, ábrete a un nuevo comienzo; esta vez con todo el aprendizaje que te ha dejado la experiencia.