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4 Frases poderosas para comenzar a sanar heridas emocionales profundas

4 Frases poderosas para comenzar a sanar heridas emocionales profundas

Las heridas emocionales son huellas de experiencias dolorosas que invaden nuestro presente. Es necesario tomarnos el tiempo para vendar y sanar estas heridas, a fin de tener una vida mucho más plena. Pero ¿cómo recorrer este camino de sanación?

Estas cuatro frases pueden hacerte reflexionar y hacerte abordar correctamente las cuatro heridas emocionales de apego, que son: el miedo al abandono, el temor al rechazo, la herida de humillación o de ineficacia. Veámoslas.

“Estar solo no es tan malo como pensaba”

Esta frase trata el miedo al abandono, una lesión emocional que pretende evitar a toda costa quedarse solo en cualquier situación. El miedo al abandono y a la soledad debe tener su raíz en la infancia y lo mejor para esto es enfrentar la soledad, atravesarla y, como nos indica esta frase, con el tiempo, aprender a disfrutarla.

“Mereces afecto, comprensión y compasión”

Esta frase trata las heridas emocionales relacionadas con el miedo al rechazo, que se genera cuando no recibimos aceptación por parte de nuestros seres queridos. Cuando esto pasa, la persona va aceptando con el tiempo que no es merecedora del afecto y la compasión de los demás.

Esta pequeña afirmación combate la inseguridad y nutre a la persona de amor propio y cosas positivas para cicatrizar y seguir adelante. Lo más importante es la aceptación propia.

“No puedes ni quieres contentar a todo el mundo”

Es una frase que puede llevarte a sanar la herida de la humillación en la infancia. Las personas que son humilladas o avergonzadas en la infancia se convierten en adultos que todo el tiempo buscan validación y aprobación de los demás.

Estas personas mantienen relaciones abusivas o simplemente insatisfactorias por más tiempo del que deberían, les cuesta soltar por miedo a herir al otro y tienen problemas para llegar a la confrontación, aun cuando es necesario. Esta frase tiene para ellas un carácter de autocuidado y autonomía, por tanto, cuando llegan a pronunciarla con sinceridad, saben que han superado esta herida.

“No puedes controlarlo todo y ese es el chiste de la vida”

Es una frase que puede tratar la herida en adultos que recibieron una educación excesivamente rígida y una crianza autoritaria. La exigencia que les hacían sus padres cuando niños, la interiorizan al llegar a la etapa adulta, y ahora son ellos quienes se menosprecian y se tratan con mano dura.

De esta forma, se convierten en personas controladoras, rígidas y ansiosas. Y lo peor es que les cuesta pedir ayuda. No obstante, cuando esta herida es sanada y la persona puede decir esta frase de todo corazón, aprende especialmente a valorar el carácter inestable y espontáneo de la vida.

Es momento de tener una conversación contigo mismo y decidir sanar tus heridas emocionales.